viernes 17 de diciembre de 2010

Diario Mat (IX)

20 de Mayo a los 18 años

Pasan los días uno detrás de otro en procesión, religiosamente cuadriculados, altamente perdidos en los abismos del desconsuelo, que no sé muy bien lo que es, en qué consiste, cuáles son las pautas que delimitan su efecto y sus consecuencias, qué raro es todo esto que nos venden desde las atalayas de a saber dónde, como dice Denver, lo único que cuenta es el efecto que no percibimos pero que cae como una losa cuando uno menos lo espera, y creo que tiene razón el muy cabrón, siempre con sus razones sacadas de novelas de gente rara y desconocida, o eso al menos creo yo que no tengo ningún interés en adentrarme en caminos literarios de espinas, en qué me estaré convirtiendo, madre mía, si le cuento esto Delia creo que arañaría mis pezones y me dejaría con media erección mientras abandona el cuarto donde a veces nos amamos, pero ella no me conoce, o al menos no hace intentos suficientes para adentrarse en mis entrañas y remover lo que sobra, lo que si hace la muy misteriosa es dejar estático lo que me falta, en silencio, sin apenas mover un dedo, si percibe algún movimiento inmediatamente apura sus esfuerzos hasta que ese movimiento desaparece, no ha existido, es curiosa la manera en que nos amamos y queremos, sobre todo esto último, pues nos queremos con total ausencia de amor, simplemente nos queremos con otras herramientas algo más accesibles como la capacidad del sueño que uno desarrolla desde el interior, es una capacidad que sólo los que creen en la memoria y en la recolecta de detalles insignificantes pueden potenciar hasta hacerla útil, hasta depositar en ella lo más escondido del paisaje, también lo más despejado de la existencia, incluso los paseos por el centro y las fiestas plagadas de drogas y deseos, pero nada de esto detiene el paso de los días , uno detrás de otro en procesión, religiosamente cuadriculados, altamente perdidos en los abismos del desconsuelo.

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