martes 21 de diciembre de 2010

Diario Mat (X)

22 de Mayo a los 18 años.

Es siempre lo mismo, pero no lo es, o acaso ya los coches no suenan al pasar tras mis ventanas, o es simplemente que los pájaros dejaron de aprovechar las ramas para vagabundear por el cemento, o soy yo sin ir más lejos, en busca de lo insondable y perecedero, igual que se arraigan las costumbres y los vacíos, sin embargo suele aparecer Delia para colocar los lápices en los escritorios y las incertidumbres en los recuerdos, pero ¿de qué me sirve?, se defraudan solas las cañerías cuando se congelan en los largos días de invierno, y bien lo sé porque se quejan como si fueran retortijones de un estómago indigestado por una copiosa cena navideña, y de nuevo aparece Delia en un horizonte que no reconozco para cantarme las cuarenta, no pierde así todo la ocasión para masturbarme en cuanto puede, pero delimita a la vez las lindes de la amistad, siempre directa al cuello, sin dejar marcas, pero la decepción es demasiado espesa, es casi niebla que no me deja ver el paisaje mientras avanzo kilómetros que no llevan a casi ningún sitio conocido, entonces se me pierde el norte y el desamparo ni tan siquiera sirve, tú estás aquí, dice Delia, tú estás en este momento que es tuyo y nada más que tuyo, ni tan siquiera a mí pertenece pues yo sólo comparto y degusto tu esperma mientras miras al infinito y ni tan siquiera jadeas, ¡claro que es mío, pero lo vendería en la feria del país del norte a los lugareños, o lo cambiaba por dos botes de tomate frito y unas sardinas, ¿y este sopor tan deprimente?, que ruina sin agujeros ni ladrillos desparramados en el terreno, que ruina es sentir que la vida soy yo y sin embargo es el dolor el que vive en los regazos cansados de mi tiempo, pero Delia siempre me dice que cierre la puerta y que la noche dure para siempre.

viernes 17 de diciembre de 2010

Diario Mat (IX)

20 de Mayo a los 18 años

Pasan los días uno detrás de otro en procesión, religiosamente cuadriculados, altamente perdidos en los abismos del desconsuelo, que no sé muy bien lo que es, en qué consiste, cuáles son las pautas que delimitan su efecto y sus consecuencias, qué raro es todo esto que nos venden desde las atalayas de a saber dónde, como dice Denver, lo único que cuenta es el efecto que no percibimos pero que cae como una losa cuando uno menos lo espera, y creo que tiene razón el muy cabrón, siempre con sus razones sacadas de novelas de gente rara y desconocida, o eso al menos creo yo que no tengo ningún interés en adentrarme en caminos literarios de espinas, en qué me estaré convirtiendo, madre mía, si le cuento esto Delia creo que arañaría mis pezones y me dejaría con media erección mientras abandona el cuarto donde a veces nos amamos, pero ella no me conoce, o al menos no hace intentos suficientes para adentrarse en mis entrañas y remover lo que sobra, lo que si hace la muy misteriosa es dejar estático lo que me falta, en silencio, sin apenas mover un dedo, si percibe algún movimiento inmediatamente apura sus esfuerzos hasta que ese movimiento desaparece, no ha existido, es curiosa la manera en que nos amamos y queremos, sobre todo esto último, pues nos queremos con total ausencia de amor, simplemente nos queremos con otras herramientas algo más accesibles como la capacidad del sueño que uno desarrolla desde el interior, es una capacidad que sólo los que creen en la memoria y en la recolecta de detalles insignificantes pueden potenciar hasta hacerla útil, hasta depositar en ella lo más escondido del paisaje, también lo más despejado de la existencia, incluso los paseos por el centro y las fiestas plagadas de drogas y deseos, pero nada de esto detiene el paso de los días , uno detrás de otro en procesión, religiosamente cuadriculados, altamente perdidos en los abismos del desconsuelo.

viernes 10 de diciembre de 2010

Diario Mat (VIII)

1 de mayo a los 18 años.

A veces escribo sin que nadie se entere, son pequeñas muestras de algo que parece lejano pero que no se despega de mis ventanas, resultas demasiado inquietante me dicen con desprecio June y compañía, la compañía es Apollon, Denver es la consecución de un acto carnal que no es sino la compañía más deseable y fructífera, si vienes o no vienes no es nuestro problema suelen decirme, claro que quiero ir con vosotros, estúpidos, dejadme un hueco en ese cacharro de hojalata y buenos recuerdos, qué estúpidos son los muy cretinos, pero escribo cosas como esta, los días se pasan entre lágrimas dulces y alegrías saladas, o a veces me planto cuando termino mis quejas de otras maneras más viscerales, mataría por un puñado de historia reciente, sin embargo no me basta toda esa dialéctica grabada en un papel marchito, hay cuadernos mucho más alegres que estas cuartillas viejas y oscuras, de repente vuelve el recuerdo de la excusa de la vida, era algo del estilo a escribir pensando en las palabras que no existen o en la existencia que excluye las palabras de su camino, ¿vienes? gritan desde el patio Denver y su compañía, la compañía es Apollon, voy recogiendo mis bártulos para adentrarme en la solera envasada de un mundo sin puntos donde detenerse a descansar.

jueves 25 de noviembre de 2010

Diario Mat (VII)

29 de Abril a los 18 años.

He conocido esta mañana a Delia. Es una amiga de June, tiene un culo que rompe y su cara parece una manzana. Nunca había hablado con ella, aunque siempre que nos cruzamos por los pasillos de la escuela no puedo evitar fijar la vista en su trasero y sus andares.
El caso es que June se empeñó en que le explicara a su amiga los temas sobre el Renacimiento, y claro, cómo negarse. No la imaginaba tan simpática y sensual. Tuve una erección en cuanto olí su pelo y me tocó la mano. Resulta que es una apasionada de los trovadores callejeros, que folla sin protección y que se estrenó apenas en sus catorce. No son imaginaciones mías, me lo dijo a las dos horas, cuando tras mi explicación sobre los poetas del siglo XVI me agarró del cuello y me llevó al rincón más escondido de su cuarto, porque no he dicho que estábamos en su casa. June me llevó allí porque Delia no soporta las bibliotecas y los parques no son para estudiar , según ella, sino para que las manos se reconozcan como los perros se huelen cuando se cruzan en sus paseos.
El caso es que Delia no dejó de besarme y tocarme, y sobre todo marcarme el cuerpo con sus sueños destinados a otros, pero que depositó en mí durante ese atardecer que dudo alguna vez olvide. Me contó mucho de ella, porque no es de las que el misterio es su mejor aliado, todo lo contrario, le gusta el cuento y la leyenda, reinventar el pasado a su antojo, dar forma a una historia que sólo ella sabe que existe. Y yo entre la eyaculación y los sudores me adormecía ante la monotonía sobresaltada de su relato, pensando que creer en un dios es lo más parecido a Delia desfigurada en un cuento de historias inventadas.
Después siguió la puerta, los deseos de suerte para mañana, los adioses a su madre que indiferente estaba en la cocina preparando trastos, el deseo de un nuevo encuentro y la gratitud a June.
Cuando dejé su casa a lo lejos, bien es cierto que dejé de adorar a los trovadores renacentistas igual que los caminos dejaron de buscar el horizonte mucho tiempo atrás.

miércoles 24 de noviembre de 2010

Diario Mat (VI)

21 de Abril a los 18 años.

Mat a la deriva, Mat en la distancia, siempre Mat. Mat sin compañía, Mat anhelando un beso de June, siempre Mat. Siempre Mat si no me entero, siempre Mat cuando salimos, Mat a la deriva.

Por momentos me vuelvo loco, no reacciono, estoy cansando. Y encima llegan los exámenes parciales y no tengo ni idea de nada. No he podido estudiar en todas estas semanas, sobreviviendo como he podido en las clases de la escuela, asqueado de todos. Entiendo que sufro mucho, que me gustaría escribir como Denver y no puedo, pero el tío me da asco. Es un repelente insaciable que no distingue entre la verdad y la mentira. ¿Cómo puede June ser tan estúpida? Ya ni siquiera hablo de Apollon, pues creo que realmente nos parecemos mucho, cada uno a su manera. Sin embargo, apenas hablamos, somos como dos pegotes en una pizarra de corcho, meras chinchetas venidas a menos.

Siempre a la deriva, buscando por la selva exploradores perdidos, descubriendo el pasado en vivencias futuras, lastimando al enemigo con palabras vacías.

Mat a la deriva, Mat en la distancia, siempre Mat. Mat que odia, que arrasa con todos, que daría lo que fuera por un papel protagonista en los afectos, siempre Mat. Mat, Mat, Mat. Desciende siempre Mat y nunca llega.

martes 23 de noviembre de 2010

Diario Mat(V)

18 de Abril a los 18 años

Me ha sentado mal la cena, o a lo mejor ha sido la resaca de estos dos días con la tropa al completo. No ha estado mal del todo. Lo mejor la playa, el paseo solitario por las mañanas, mientras estos dormían y destilaban el alcohol y otras cosas. Siempre me gustó pasear en silencio, con el horizonte entero para mí, sin estúpidos paseantes que se cruzan y saludan. Pasear a solas por esa playa tan inmensa, es como remover los días vacíos y hacer pasteles con ellos. Me gusta pensar que todo acaba cuando en realidad todo empieza, y me gusta sobre todo la nostalgia de los dieciocho años sabiendo que tiene uno todo por delante.

En mi última entrada de este diario pregunté si soñaría. Soñé con los pezones de June descansando en las cenizas de mi malhumor, humedecidos por las salinas muestras de cariño de la costa. Soñé que no me hacía mayor, que los muertos sólo existen en los sueños y que el silencio de la orilla me acercaba a un recuerdo que aún no existe.

Toda esta mierda sensiblera es por la resaca, estoy destrozado y sólo veo que mueren siglos.

Me voy a la cama por si mamá pasa por el pasillo y me desdibuja las expectativas.